lunes, septiembre 15, 2008

Álvaro Valverde

Hace ya casi una docena de años que recalé en Extremadura. Antes apenas había estado por allí. Un viaje a un sector universitario en Badajoz –del que volví sorprendido por la belleza de la dehesa, inmensa en primavera bajo una mágica tormenta que no he olvidado- y algunas visitas a Hervás, con obligada parada en Baños –un clásico para los castellanos-, eran toda mi experiencia extremeña. Casi podría decir, para mi vergüenza, que mi conocimiento de Extremadura se reducía a los clásicos tópicos que pesaban (y aún pesan) sobre la región. Pero poco tardaron en caer éstos y poco tardé en darme cuenta de que aquél era un lugar en el que íba a crecer como persona. Y así fue: amigos, paisajes, viajes, la noticia de la muerte de los que uno más quiere, la llegada de otros, el clima, las calles de azahar y, cómo no, un roce más cercano con los libros. Y de ese roce más cercano con los libros, con la literatura, que ya me es imprescindible, tienen buena culpa el Aula de Literatura de Plasencia, la AEEX, los Talleres Literarios, Alcancía, y otras muchas iniciativas en las que, de uno u otro modo, ha estado implicado Álvaro Valverde. Por eso me ha dolido especialmente su destitución como Director de la E.R.E., de la que me acabo de enterar. No voy a preguntar por las razones, no me interesan, me interesa más destacar y agradecer el trabajo que en todos esos ámbitos de las gestión cultural ha realizado Álvaro trabajando duro, porque lo sé, y con acierto. Yo he visto sus resultados desde fuera, en la calle, y puedo asegurar que han sido francamente positivos. Por eso espero que este lance injusto no le desanime y siga embarcándose en nuevas aventuras culturales. De verdad que se necesita gente con su experiencia y capacidad. Álvaro, gracias por tu trabajo.

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