jueves, mayo 15, 2008

El abrazo del arte / Calle Real (Eugenia Hernáiz)

Eugenia Hernáiz nos sorprende con la publicación/obra artística Calle Real en la que deja constancia del resultado de un proyecto difícil de calificar. La propuesta de Eugenia Hernáiz es para mí, más que un proyecto artístico al uso, una aventura creadora francamente elogiable, no sólo por su factura o por lo que tiene de novedoso (no de ocurrencia, de éstas empieza a estar uno harto), si no también por la carga de incertidumbre y riesgo -aventura por tanto- que conlleva todo trabajo que se construye a sí mismo. También por su capacidad de exploración y provocación en esa rica materia que es lo cotidiano. También por su poder destructor de fronteras: lo real y lo imaginado; lo público y lo privado; quién es el creador y quién el espectador. Así, si como dice Victoria Combalía, en su ensayo Comprender el arte moderno, “el artista es aquel que se destaca del resto por ver con mayor percepción la realidad, devolviéndonosla de tal forma que nos hace reflexionar sobre el mundo y la condición humana”, Eugenia Hernáiz demuestra con este trabajo ser una artista capaz de abrirnos los ojos, pero no de abrírnoslos sólo para que veamos aquello en lo que no solemos reparar, aún va más allá, nos los abre para enseñarnos que todo es o puede ser cuestionable y, en un mundo de direcciones únicas, su invitación es un giro comprometido y saludable. El experimento sociológico/artístico que nos propone nace de una provocación, de incorporar un elemento perturbador a la vida de los habitantes de un lugar conocido, Puente Duero, su barrio, pequeño, sometido a un control social importante. Ese planteamiento incitante se convierte en motor de creación, de vida, de incertidumbre en definitiva. Pero como toda obra interesante, consumado el proyecto, ¿a quién le importa dónde está ubicado? Para cualquiera que se acerque a Calle Real será inevitable comulgar con lo universal de sus planteamientos y resultados. Se trata, además, de una obra que, de no morir en los cajones, donde acaban tantas iniciativas merecedoras de mejor suerte, está condenada a crecer bajo la mirada atenta del que se acerque a este libro. Digamos que es un libro/obra que con seguridad reescribirá cada uno de sus espectadores, no puede ser de otro modo, pues resulta imposible sustraerse al hecho de participar (crear, reflexionar) al enfrentarnos a la situación ante la que Hernáiz nos coloca.
Después, casi como una segunda obra, está esa historia de lo íntimo de la Calle Real frente a la más grave de los apuntes históricos con los que se cierra la publicación. “Lo íntimo”, intuyo, entendido, más que como lo propio, como lo necesario. La artista como arqueóloga que sabe que el templo está próximo a caer y quiere perpetuar la imagen de aquella arquitectura inigualable porque sabe que allí hubo celebraciones y sacrificios, discursos públicos y secretas conversaciones a la puerta de las casas, y que todo eso forma parte de la historia de un pueblo. Pero no es Eugenia Hernáiz quien toma la cámara, la palabra, para dejar constancia de lo presto a derrumbarse, sino que se la entrega a los fieles, a quienes contribuyeron a construir el templo y tienen memoria de sus cambios, a sus habitantes. Acaso sea esa la única manera de atrapar la certeza que envuelve con papel gris lo cotidiano, eso de lo que somos inevitablemente hijos y no deberíamos olvidar ni mucho menos falsear.
Lo íntimo y lo cotidiano, ambas cosas necesidad y memoria, así entiendo esta segunda parte de la obra. Así la entiendo: constancia y rastreo de lo que somos. Por eso en Calle Real siento que el arte no huye de los que somos hojarasca, al contrario, nos abraza sin miedo, nos entrega sus pinceles más preciados. Gracias Eugenia.


CALLE REAL (Eugenia Hernáiz)

(NOTA: Los textos aquí trascritos, bajo los epígrafes “Descripción del proyecto” y “Proceso”, aparecen en el libro Calle Real, de Eugenia Hernáiz. Sus títulos son bastante elocuentes, por lo que no me detendré en aclaración alguna, sólo indicar, para evitar confusiones, ya que aparecen fuera de su contexto –quizá nunca debí traerlos aquí-, que esta publicación va más allá de ser un mero resumen del resultado de la intervención llevada a cabo por la artista, muy al contrario, entiendo que forma parte fundamental de la misma.)


Descripción del proyecto

Calle real es el final de un proceso/proyecto de intervención en Puente Duero, barrio periférico de Valladolid, separado del centro urbano por pinares, de aspecto rural, con deficiencias urbanísticas, culturales, sanitarias, etc., evidentes.
Es un trabajo en el que se manejan distintos niveles de realidad siendo la ficción un elemento provocador de realidades.
En su desarrollo intervienen los conceptos realidad, identidad e intimidad, entendida ésta como apertura del mundo personal hacia la comunidad.
Los medios son la imagen fotográfica, utilizada en representaciones de la autora del proyecto (con retoques digitales) y en la captación de escenarios reales de los vecinos
participantes. Además, la palabra hablada y escrita como hilo conductor/cuestionador de la trama.
Los objetivos iniciales, acercar a los habitantes de Puente Duero al arte y reflexionar sobre el barrio, son superados con creces, obteniendo mucho más de lo previsto.
Los instrumentos tecnológicos no han sido sólo herramientas sino también, como afirma Hernáiz, "maneras de experimentar con lo formal, con las intenciones, con los valores y con los significados".
Los elementos que han intervenido, la artista (su realidad y sus representaciones), las vecinas virtuales (ficticias), el mal sueño (Foto-E), los vecinos (sus conversaciones, opiniones, recuerdos, objetos, etc.), el hábitat (contexto en el que se desarrollan los hechos) y finalmente el libro (obra final), han interactuado integrándose en un todo a modo de lienzo en el que colores, texturas, sombras, grafismos, etc..., expresan un mensaje rotundo, sincero, real.


Proceso

Consiste en una intervención en Puente Duero que comienza con un proceso participativo de los vecinos a partir del visionado de una serie de fotografías que la artista autora del proyecto ha creado con su propia imagen caracterizada y transformada como “nuevas vecinas”.
Para empezar, envía una carta a los vecinos de Puente Duero presentando el proyecto e invitando a participar en él.
A continuación, la artista se caracteriza de siete mujeres y las modifica con Photoshop hasta atribuirles una personalidad diferenciada.
Presenta estas fotografías a algunos vecinos y no siempre es reconocida como protagonista.
Les pregunta si las conocen; les propone que imaginen cómo serían de vecinas...
Muestra la Foto-E, como un suceso o como un mal sueño, en la que se ven las siete mujeres de espaldas paseando por la Calle Real, y una de ellas deja entrever en el interior de una bolsa una cabeza humana.
Espera reacciones... y las encuentra: asombro, susto, asco, broma...
Y se comenta el asunto.
Toma fotos a los vecinos: su entorno, sus recuerdos, sus objetos mas preciados...
El material producido entre todos lo presenta en esta publicación como creación artística final.
Como afirma Eugenia Hernáiz, su autora, "el resultado es una exposición de distintos niveles de realidad, o de fantasía, percibidos o recordados de una forma subjetiva".
Desde mi punto de vista, es un modo de dar voz a través del arte a quienes a menudo no tienen esta oportunidad.

1 comentario:

Maria Eugenia dijo...

"Sorpresa", "aventura", "riesgo", "provocación"... Me encanta cómo describes este libro. Gracias Jose.
Hay obras que mueren olvidadas en cajones; ésta es posible que acabe en las llamas o mutilada por ese fuerte control social que has captado en sus páginas y que existe. Pero será una muerte aparente, porque aquellos que no admiten la libertad de expresión, con sus comentarios y sus actos, la están reviviendo continuamente.
Gracias, gracias.