jueves, diciembre 04, 2008

Martes, 30 de enero de 2001

Junto a Julián Pérez Alonso escuché leer, una lejana tarde de enero del año 2001, a José Viñals en el Aula de Literatura “José Antonio Gabriel y Galán” de Plasencia. Entonces casi éramos anónimos el uno para el otro. De su mano, también aquella tarde, conocí a Emilio Antero, amigo común ahora. Después de la lectura de Viñals charlamos largo rato en el Cáparra y, aunque ya no recuerdo de qué, sé que lo hicimos con pasión, con entusiasmo, con cariño. El sábado –hace tiempo que no nos vemos- coincidiremos en Córdoba. Será para Julián un día importante; por eso, y porque le aprecio, quería dejar aquí constancia de aquella fecha: martes, 30 de enero de 2001, un martes que nunca taché en mi calendario.


-------------------------------------------------------A Julián Pérez Alonso

Sé que nunca hubo un sol idéntico
al que hoy abrasa el aire y asfixia
ni nube como la que camina sola
en esta tarde de cerezas.

Sé que es cada día distinta la brisa
y el ondear de las banderas,
distinto el eco que huye de los labios
y escapa a su codicia

Yo sé que el poema que releo no es
el mismo poema de ayer
ni Viñals llora hoy en mi recuerdo
como lloró entonces leyendo
aquellos versos en los que hablaba
de su padre.

Yo sé que las huellas son efímeras, pasajeras,
y también un sello irrepetible,
y sé también que hay márgenes y hay muertos
que siempre nos traen algún desajuste inesperado.

Cuando miro a la calle
sé que nada es como fue.

¿Por qué entonces estas tardes me acosan tan idénticas?

¿Por qué tengo en el estómago la impresión del rendido
y vivo en la ceguera de quien mira
y no ve más que planicie?

2 comentarios:

Tangentópolis dijo...

Os seguiré pensando aún tras la muerte

Emilio dijo...

Aunque mi recuerdo del Cáparra se esfume en la pringue que salía aquella noche de la cocina, el sentimiento sigue tan vívido como entonces. Más, aún, Jose; pues se añade la ensoñación de lo pasado. En Córdoba volvió la magia, sólo que esta vez carnalizada (¡dejo a tu criterio y de Bego la polisemia del término!). Me pregunto qué ocurrirá con la vivencia en el futuro! Aprovechémosla "ahorita, cuate, que está resiente", y no la dejemos macerar durante tanto tiempo. Gracias a Julián por acercarnos.
Y gracias a ti, Jose, por el poema que adjuntasy que me sustrajo de mi bidimensionalidad geográfica hacia la esfera de la mística. Un día hemos de hablar del libro "The Breaking of the Circles", algo que, seguro, os tundirá el alma, como hizo conmigo en la ciudad de Allen Ginsberg.